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Zona de Jazz

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Paul Horn

El jazz y la historia han ido casi siempre de la mano.  Es más, el jazz, en mi opinión, es la reacción sociocultural  de hombres y mujeres, a un determinado periodo de la historia, verbigracia: la trata de esclavos y  las work song;  los cambios de manos de  New Orleans  y  las  distintas influencias europeas en el incipiente jazz; la luchas por los derechos humanos y el jazz protesta; las desnortadas dos últimas décadas y el posmodernismo más recalcitrante …


Por este motivo, hoy os traemos una conexión curiosa entre música e historia, de la mano del saxofonista y flautista neoyorkino Paul Horn, un músico que comenzó su carrera de la mano de Chico Hamilton a caballo entre cool y el hard bop, y que tenía como fuerte la improvisación.  Sus primeras obras cobijadas bajo el paraguas de estos estilos fueron House of Horn, Impressions y sobre  todo  Something  Blue,  para  mí,  este último,  su  mejor álbum. Pero  Paul,  dio un  giro copernicano a su carrera en un momento determinado, tornándose hacia lo experimental, lo místico y lo New Age, con obras como las que os proponemos más adelante.  El momento del salto mortal que mencionamos es el año 1967, doce meses en los que, según varias biografías, se parte la carrera musical del artista en dos, como si del Mar Rojo se tratara, dando la impresión, al revisar su discografía, que son obras pertenecientes a dos instrumentistas diferentes.  La influencia de la música y la filosofía india hacen aparición en el trabajo de Horn, fruto de varias visitas al país del Ganges. De igual manera, incidieron en la música de nuestro artista, los senderos músico-espirituales marcados anteriormente por John Coltrane y sus discípulos. Los discos Paul Horn Inside The Magic Findhorn, Paul Horn Inside The Taj Mahal y sucesivos, dan fe de ello. Pero nos detendremos en un disco un tanto especial, y motivo de nuestro artículo, el álbum titulado Paul Horn Inside The Great Pyramid, de 1976, un intento de conciliar música, historia y espiritualidad, que sin saberlo, ha jugado con una de las pocas teorías que todavía no se habían frecuentado en torno a la funcionalidad de este monumento que es la Gran Pirámide de ¿Keops?: la acústica.






Pirámide de Keops , Giza
Pirámide de Keops, Giza , Egipto.



En realidad, la arqueoacústica ha hecho aparición en otros muchos santuarios, mostrando el lado sonoro que estos grandes complejos pudieron tener, como por ejemplo las grandes cuevas pintadas del Paleolítico Superior. En grutas como La Pileta, existen coladas cársticas que se asemejan a un órgano de tubos moderno que se percutía para sacar diversas notas y tonalidades que reverberaban en lo más profundo de la Tierra, incluso en la Cueva de Nerja, se ha desarrollado un espeleotema, nombre técnico dado a las diversas formas que se crean en un paisaje subterráneo calizo, al que denominan El Órgano, por su alta semejanza al instrumento mencionado anteriormente. En este sentido, si nos plantamos delante de la Pirámide del Castillo en la ciudad maya de Chichén-Itzá y se da una palmada, el eco que se produce no es un eco común ni corriente, es un sonido que se asemeja mucho al canto de un quetzal, pájaro divino de los mayas que simbolizaba la fuerza creadora. Sin mencionar la capacidad acústica de las magníficas catedrales románicas y góticas o la resonancia
sonora de los mihrab de las mezquitas musulmanas.








ph_Chichen_Itza
Pirámide de ‘El Castillo’ , Chichén-Itzá , México.


Paul Horn,
con mucho instinto,
se pone el traje de arqueólogo
y se adentra en la Cámara del Rey
de la Gran Pirámide, pertrechado con
su flauta dulce alto,su flauta en do, su pequeño flautín,
su mismísima voz y un equipo de grabación compuesto por una
 grabadora Nagra Stereo, un micrófono Studer Stereo y un Ampex 407.
La estancia, una cámara rectangular de 10´481 metros de largo, 5´235 y 5´858 de alto, en la que el eco tarda 8 segundos en disolverse. En el centro,el ¿sarcófago del faraón?. Todo estaba preparado. En un primer momento, el ingeniero de sonido David Greene , entraría con Horn en la pirámide, pero una serie de acontecimientos hicieron cambiar de opinión a nuestro músico. Paul Horn, una vez llegado a El Cairo, se establece en su hotel y comienza a contactar con diversos músicos locales, que al conocer su intención de grabar en la pirámide comienzan a relatarle historias y leyendas diversas… como la de aquel mauritano que se adentró en el gran monumento con la certeza de conocer el gran secreto que la Pirámide encerraba, pero que nunca volvió a ver la luz del sol. Pero a Horn, no le impresionaron los cuentos para niños y supersticiones populares que le contaron, lo que le llamó verdaderamente la atención, fue la información que un experto en pirámides le confió: si golpeaba el sarcófago del rey, la frecuencia de vibración se situaba en los 438Hz en lugar de los 440 Hz – frecuencia habitual de cualquier instrumento musical – . Esta información cautivó al flautista, y fue la causante de que Horn decidiera adentrarse en la Gran Pirámide en solitario. Una vez dentro, pudo comprobar de primera mano esta información, además de percatarse de que el eco de una nota musical se unía con el inicio de la siguiente nota ejecutada, creándose otros acordes y notas . Horn dice que la música comenzó a fluir de su interior casi sin quererlo, sintiendo fuerzas y presencias que interactuaban con él y con la misma música. El resultado, varias pistas que Horn llama Psalms (salmos), agrupados en torno a dos conceptos: Initiation (iniciación) y Meditatión (meditación).




ph_grabacion
Instrumental de grabación en en interior de la pirámide




ph_inside
Paul Horn ‘inside’ en acción .




La experiencia de pasar una noche, a solas, dentro de la Gran Pirámide, debe ser satisfactoria y turbadora a la vez. Si además le añades una dosis de misticismo, por parte del músico, improvisación y el efecto que la música puede llegar a tener en determinadas situaciones, sin desestimar alguna ayudita “extra” y las malas pasadas que te puede pasar el subconsciente, obtendremos el álbum que os hemos propuesto hoy, ni más ni menos que un fruto de su tiempo. Un disco no muy valorado por la crítica, en All Music tan sólo le dan dos estrellas y media sobre cinco, pero que merece mucho la pena conocer y disfrutar.






Para terminar, una frase que el mismísimo Napoleón pronunció al ser preguntado por uno de sus hombres, tras permanecer una noche a solas en la Gran Pirámide: “Aunque contara lo que ha ocurrido ahí dentro, no lo creeríais.”.


Enlaces de Interés :

Página Web de Paul Horn

Paul Horn en Amazon

 

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Juanma Castro Medina para ZDJ , 2014.


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Una Respuesta to “Paul Horn – Inside the Great Pyramid”

  • Mateo Herrera 14julio2016

    Desde que conocí su música me embrujó, tengo varios discos de acetato o vinilo de él, ahora con internet lo escucho con frecuencia, es un lujo, una caricia para mis oídos y concentración para lo que hago, en realidad desconozco en buena medida sobre su primera época, la cual pienso empezar a explorar.

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